Durante nuestra infancia y juventud nuestros padres nos acosaron con la exigencia de ser mejores, intentar más cosas, lograr muchos sueños en la vida, ser perfectos aunque no lo expresaran tan directamente. En nuestro subconsciente vive esa exigencia de perfección, y eso es algo bueno, debemos y podemos intentar ser mejores, pero cuando el síndrome de perfeccionismo se convierte en una constante en nuestra vida, empieza a afectar nuestra salud mental y nuestras relaciones con las personas, hay que hacer un alto.
No estamos diciendo para nada que debemos abandonar el afán de lograr la perfección, en materia de psicología y motivación, el buscar la perfección es una manera real de encarar la vida, pero como hemos dicho concentrarse en ello y dejar que dicte nuestras formas de trabajo y vida, es una condición que altera nuestro entorno, nos estresa, nos enferma, y nos roba la felicidad. ¿Estás siendo demasiado exigente en el trabajo? ¿te impones tareas al por mayor y te empeñas en lograrlo todo? ¿exiges tanto de los demás que ellos están resentidos contigo? ¡¡estás sufriendo de perfeccionismo tóxico!!!
Hay que tomar en cuenta algunas estrategias para evitar que el buscar hacer las cosas bien, se convierta en una carga y ésas son las que te contamos ahora.
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- Controla tu manera de hablar y caminar, quien se siente presionado por el perfeccionismo habla tan rápido que nadie le comprende y camina tan aceleradamente que nadie sigue su paso. Detente y respira, hazlo con calma.
- No seas impaciente, los perfeccionistas se alteran frente a la calma del resto de personas y se ven presionándolas a seguir su ritmo. No es así como debes interactuar, toma el ritmo de todos, sin caer claro está en el ritmo del desmotivado o el perezoso, pero ten paciencia y comprende que no todos son tan entusiastas como tú.
- Organizarse es la clave para ir en búsqueda de la perfección y evitar el perfeccionismo nocivo para tu salud y tu mente, organiza tus tareas reservando suficiente tiempo para cada una y no te impongas más de lo que debes hacer porque eso estresa, y te ves exigiéndote más y disfrutando poco de la vida.
- Si te sientes impaciente por conducir al ritmo de los demás, deja de conducir y toma el taxi o el autobús, lee un libro en el trayecto o haz alguna tarea fácil mientras viajas…no manejes si estás siendo una perfeccionista impaciente, muchos accidentes ocurren por ello.
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